“El experimento de los bebés, de ser cierto, es un despropósito”

Expertos advierten de que el científico chino He Jiankui sería juzgado en la UE por “manipulación genética”.

Como en otros muchos campos tecnológicos, comerciales y del conocimiento y la investigación, China va a su aire y a su propio ritmo sin tener en cuenta normas establecidas, sean éticas, morales o comportamentales. Éste es el sentir mayoritario entre los científicos consultados por este diario ante el más que llamativo anuncio del científico chino He Jiankui, y su equipo, asegurando haber creado los primeros bebés modificados genéticamente.

A las gemelas Lulu y Nana, nacidas hace “varias semanas”, y que se encuentran en perfecto estado, se les aplicó la técnica de edición de genes conocida como CRISPR/Cas9 o también corta-pega genético para mutar un gen y hacer a las niñas resistentes contra el virus causante del sida.

Si la afirmación del científico chino es cierta, sería la primera vez que dos seres humanos nacen después de que sus genes hayan sido modificados en la etapa embrionaria. Según explicó He, la variación genética no se hizo para eliminar ninguna patología genética, sino para conferir a las niñas una protección natural frente a una posible futura infección del VIH.

El genetista, formado en EEUU, y retornado en China, reconoció ser consciente de la polémica que su iniciativa iba a provocar entre los propios científicos, pero considera que no ha traspasado ninguna línea roja en cuestiones éticas. Sostiene que lo único que ha hecho es “abrir una igualdad de oportunidades para tener familias sanas”. Esta práctica está prohibida en Europa y EEUU.

“De ser verdad este experimento con las gemelas -porque no se ha publicado en ninguna revista científica y la propia universidad donde trabaja el investigador ha señalado estar profundamente conmocionada por el anuncio- sería un despropósito;una auténtica temeridad. No hay ni un solo motivo ético para haber creado estos bebés. No lo han hecho por el bienestar de las nacidas, si no que han buscado es ser los primeros en editar genéticamente a un ser humano”, explica Iñigo De Miguel Beriain, experto en Bioética, Bioderecho y Genética e investigador de la Cátedra Interuniversitaria de Derecho y Genoma Humano del País Vasco.

Este experimento sería del todo ilegal en el Estado y en la mayoría de los países de la UE, incluso en los que apuestan por una aplicación terapéutica de la edición genética como EEUU y Reino Unido.

“Aquí, más allá de una condena ética, estos investigadores estarían en los tribunales y se les aplicaría los delitos de manipulación genética”, recalca De Miguel, quien censura que el Gobierno de China esté amparando este tipo de investigaciones, “porque sin el apoyo de las autoridades, o por lo menos su respaldo o comprensión, jamás se hubieran atrevido a hacer y anunciar una cosa así;eso es lo sorprendente”.

Javier Suela, director técnico de Genómica de NIMGenetics, Especialista en citogenética y genómica aplicada al diagnóstico, reconoce que todos los genetistas tienen mucho interés en la técnica de edición de genes CRISPR/Cas9, originada por el biólogo alicantino Francis Mojica, “porque podría ser una de las maneras más sencillas de conseguir modificar patrones genéticos del individuo para eliminar determinadas enfermedades que hasta ahora son incurables. Sin embargo, al margen de China, en el resto del mundo no se está utilizando el corta-pegagenético de manera rutinaria porque tiene muchas indicaciones éticas”, añade. Ya se está trabajando con esta tecnología en patologías como la Corea de Huntington, el Síndrome de Down o la anemia falciforme.

ESPERANZAS“La tecnología está bastante avanzada, pero aún no es perfecta y tiene un margen de error;no sabemos a ciencia cierta si estamos cortando y pegando perfectamente ese ADN. Hoy por hoy, no hay ningún estudio en humanos en embriones aunque se está trabajando mucho para perfeccionar la técnica que genera grandes esperanzas en enfermedades incurables”, recalca Javier Suela, presidente de la Asociación Española de Genética Humana.

En esta línea se manifiesta también Carlos Romeo Casabona, director de la Cátedra de Derecho y Genoma del País Vasco. “La técnica en sí supone un gran avance científico si se utiliza en la prevención de dolencias, pero todavía le queda mucho camino por recorrer;no hay gran experiencia en el laboratorio y se desconoce los efectos al aplicarla en humanos. Además, en Europa está prohibida por cuestiones éticas”.

Fuente:

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/11/27/sociedad/el-experimento-de-los-bebes-de-ser-cierto-es-un-desproposito