El científico chino que dice haber modificado el ADN de dos bebés pone en «pausa» sus ensayos

El científico chino que asegura haber creado a los primeros bebés modificados genéticamente de la historia ha defendió hoy en un congreso de Hong Kong su supuesto experimento para modificar el ADN de dos gemelas y anunció que había conseguido un segundo embarazo que terminó en aborto prematuro, agravando la polémica que ha generado su anuncio en los últimos días.

Jiankui apareció en el simposio sobre la Edición del Genoma Humano que se celebra en la Universidad de la ex colonia británica y se mostró tan vago en sus declaraciones como en las últimas jornadas, apostando todas sus afirmaciones a la credibilidad que pueda otorgar su nombre -lleva años siendo un conocido genetista- y su anterior carrera.

El experto no aportó prueba alguna convincente que refrende sus aseveraciones, dijo que el experimento está siendo «revisado» por una revista científica sin aportar su nombre, aseveró que había informado del mismo a varios colegas extranjeros -cuya identidad tampoco pudo concretar- y admitió que los ensayos no están avalados por ninguna entidad oficial.

Ante la controversia que se ha creado, He Jiankui precisó que se plantea una «pausa» en su proyecto, pero dijo sentirse «orgulloso» del hipotético resultado que dice haber conseguido.

«Los voluntarios fueron informados de los riesgos de efectos secundarios y aceptaron la implantación (del embrión)», aseveró el profesor.

«Me siento orgulloso porque habían perdido la esperanza de vivir. Pero con esta protección, el padre me envió un mensaje en el que me decía que ahora trabajará duro para ganar dinero y cuidar a sus dos hijas, y su esposa, toda la vida», añadió.

Por lo único que pidió perdón fue por «la filtración inesperada» de la noticia, algo chocante, ya que fue él mismo quien la difundió a través de la agencia AP y por medio de toda una suerte de vídeos que colgó en YouTube. «Pido disculpas porque el resultado se filtró de manera inesperada», aseguró He Jiankui, en referencia a los vídeos publicados el domingo en YouTube, durante una conferencia médica en Hong Kong.

La intervención de He Jianjui, lejos de frenar las críticas que está recibiendo su trabajo, las agravaron. La amplia mayoría de los expertos participantes en la cita de Hong Kong le acusaron de todo tipo de actitudes impropias y contrarias a la ética y moral de los científicos.

Para el premio Nobel, David Baltimore, el genetista chino ha sido un «irresponsable» que ha llevado a cabo un proceso carente de cualquier «transparencia».

El anuncio del nacimiento de dos niñas gemelas cuyo ADN fue modificado para volverlas más resistentes al virus del sida desató duras críticas en todo el mundo por un acto calificado de «locura» por numerosos investigadores.

A nivel global, la revista Nature se sumó hoy también al debate y en un artículo sostiene que el anuncio ha provocado «indignación» entre la comunidad científica internacional y que, de ser cierto, «representaría un salto significativo en el uso de la modificación del genoma humano».

En la conferencia médica de este miércoles, celebrada en un anfiteatro lleno de gente, He Jiankui, explicó que ocho parejas -todas formadas por un padre seropositivo y una madre seronegativa- se habían declarado voluntarias para el ensayo pero que una de ellas se había retirado.

Pese a ponerlo en pausa, el científico no ha dudado en defender su estudio de modificación genética. «El estudio ha dado resultados efectivos y ha sido entregado para su revisión en la comunidad científica», dijo He durante su intervención.

He justificó el uso de la técnica de edición genética CRISPR/Cas9 y recalcó que el experimento no tenía el objetivo de eliminar enfermedades genéticas», sino el de «dar a las niñas la habilidad natural para resistir a una posible futura infección del VIH».

«Esta gente necesita ayuda y tenemos la tecnología», dijo, y apuntó que los padres fueron informados de los riesgos que conllevaba el experimento y mostraron su consentimiento.

Fuente:

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2018/11/28/5bfe427e21efa0d57f8b4611.html