316 especialistas para un millón de trabajadores

Osalan reconoce que faltan “médicos autorizados” para dar “cobertura real” a las empresas y alerta de un problema similar con el personal de enfermería.

“Todo empleado tiene uno asignado”, asegura Iñaki Igarzabal, el presidente de la Asociación vasca de la Medicina del Trabajo. Pero la realidad es que no todos los trabajadores le ponen rostro, especialmente en pequeñas empresas que carecen de recursos propios y contratan Servicios de Prevención Ajenos (SPA). Es en estas SPA donde se concentra la principal falta de especialistas, reconoce Osalan.

Según datos del propio Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales, sin contar los médicos de organismos públicos, son solo “316 los médicos autorizados en Euskadi para llevar a cabo tareas propias de la disciplina de vigilancia a la salud de la población trabajadora”. Un número “insuficiente”, reconoce Osalan para dar “cobertura real” a aproximadamente un millón de trabajadores y “podamos seguir exigiendo cierta calidad en la salud”. El problema también afecta ya al personal de enfermería, donde hay 349 profesionales autorizados.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995, la que rige actualmente, así como los ratios establecidos posteriormente mediante decretos, precisan que “por cada 2.000 trabajadores debe haber una unidad básica de salud”, que está compuesta por un médico del trabajo y un profesional de enfermería, explica Lourdes Íscar, responsable de la Unidad de Salud Laboral de Osalan.

¿Pero cuántos faltan? La regla, explica Íscar, admite “varios ajustes y correcciones” por lo que resulta difícil determinar exactamente el número de profesionales que faltarían. Es decir, no basta dividir un millón de trabajadores entre 2.000 (el resultado sería 500).

Íscar admite que en la suma global no faltan tantos profesionales, pero reconoce importantes desigualdades, ya que empresas grandes que deciden invertir en recursos propios tienen ratios a menudo superiores a los exigidos, “y eso está bien”, señala, “pero no es justo” porque otros SPA que dan servicio a la mayoría de pymes y micropymes tienen déficit de médicos autorizados y “nuestra función está en garantizar la misma calidad para todos”.

“Ante este escenario, Osalan tiene que aplicar lo que dice la normativa y lo cierto es que hay médicos sin autorización ofreciendo algunos servicios que no podemos dar por válidos”, aclara Íscar. “Es necesario realizar esfuerzos para garantizar en el futuro que el número de profesionales sea acorde a las exigencias normativas”, añade.

¿Pero, por qué hay tan pocos especialistas? Hay un doble componente. El propio Ministerio de Sanidad acaba de plantear esta semana a las comunidades autónomas que aumenten el número de plazas MIR solicitadas en algunas especialidades, entre ellas la medicina del trabajo. En Euskadi es el Departamento de Salud del Gobierno Vasco es el que establece el número y estos cálculos, lamenta Íscar, a menudo se realizan teniendo en cuenta únicamente las necesidades del sistema público y no de las empresas. “El análisis de las necesidades está incompleto”, apostilla.

“Por otro lado, necesitaríamos de la participación de las empresas privadas y los servicios ajenos para que ayuden en la formación de ese personal”, añade Íscar. La formación vía MIR, después de terminar la licenciatura, tiene cuatro años de duración y lo que la diferencia del resto de las especialidades es que tiene un periodo formativo de seis meses en las escuelas de medicina del trabajo.

El otro problema, coinciden la responsable de Osalan e Igarzabal, es la falta de atractivo de esta especialidad para los nuevos médicos.

Según Igarzabal, también inciden en ello las condiciones laborales, ya que en muchos casos, la falta de recursos limita a algunos médicos a hacer únicamente revisiones médicas, que “no son más que una herramienta del médico del trabajo”, asegura: “Nuestra labor es atender a la condición que genere riesgo a las personas procurando que dicha condición no sea nociva e intentando detectar precozmente el daño a la salud. En esta función colaboramos con el resto de las especialidades de los servicios de prevención en un trabajo que debe ser multidisciplinar. Además, asistimos a las urgencias médicas que se generen, valoramos pericialmente los daños corporales y diseñamos acciones de promoción de la salud”, concluye.

Fuente:

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/01/27/sociedad/316-especialistas-para-un-millon-de-trabajadores#Loleido